Desde hace varios meses Alejandro Londoño se prepara intensamente para desempeñarse como actor en el teatro y manifiesta nunca antes haber sido tan feliz como hasta ahora, pues se trata de la realización de un sueño que por motivos circunstanciales había postergado frecuentemente. A pesar de constituir su principal anhelo, con el correr de los años desarrolló otro talento ajeno al teatro de manera autodidacta: La pintura. En sus propias palabras se refiere a su nueva faceta: «Nunca antes he vivido una felicidad tan constante e intensa como ahora. Me siento un niño estrenando juguete y creo que por primera vez dejo de pensar en el mundo que me rodea y me alejo de la superficialidad que caracteriza al modelaje para acercarme mas a mi persona y explorar lo que hasta ahora me había negado, sin decir con esto que abandonaré el mundo de la moda o que simplemente no me importa, pues entiendo que este en si mismo es una extensión del arte y merece ser visto con humildad y respeto. El teatro representa en mi vida la realización de un sueño que nace cuando tan solo tenía ocho años y ahora que empiezo a experimentarlo me aferro a él como si se tratase del único motivo de mi existencia». Tras estas palabras manifiesta tener varios proyectos en mente, no solo a nivel personal sino empresarial y como es de suponer prefiere hablar de ellos al momento de materializarlos.




