El evento fraudulento


world model internationalMolestia, indignación, tristeza. Fueron los ingredientes principales del cóctel de emociones  que logró embriagar mi espíritu, en un momento que me tomó por sorpresa, en lo que en calidad de jurado me hallaba reunido con el propietario y organizador del World Model International y Miss Beauty. Eventos que no solo prometían ser  los mejores en su género, sino que, por sus características, logró ilusionar a modelos de Panamá, Puerto Rico, España, Venezuela, Cuba y por supuesto de Colombia, de donde participan modelos de varias partes del país.

En un principio, me esperaba un evento a la altura de los mejores, realizado en un prestigioso hotel de la ciudad, como se había promocionado, pero justo esa fue la primera sorpresa cuando a última hora se me informa, que la sede oficial del certamen se había cambiado por un hotel en la zona centro de la ciudad, del que de su tiempo de gloria, solo queda el recuerdo.

El Sr. Fredy Ruiz

Una vez allí, reunido con los demás jurados y tras aguardar por un largo tiempo, el señor Freddy Ruiz, de quién me atrevo a redactar su nombre con la intención de que ninguna otra persona deposite sus sueños en dicho personaje, nos habló sobre el evento, el crecimiento que ha tenido y sobre sus sueños personales de vivir  de esa marca y poder viajar por el mundo, disfrutando la vida cuando tuviese cincuenta años. Por tal motivo y según sus  propias palabras, nosotros, el jurado, deberíamos seleccionar a las y los finalistas según sus parámetros personales ya que no seríamos nosotros los encargados de seleccionar a los ganadores, pues en sus palabras “a los ganadores los pongo yo”, es decir que esta tarea sería ejecutada por él y no por nosotros, que además de nuestra experiencia, estabamos poniendo en tela de juicio nuestra reputación e imagen. Su argumento fue que no permitiría que nadie le impusiese unos ganadores con los que él no estuviera de acuerdo, por ejemplo: “Una pobre no me sirve” “El chico de España no puede ganar” etc.

La situación resulta indignante y motiva mi renuncia inmediata, pues no se que le puede hacer creer a una  persona, que sus sueño de viajar por el mundo son más importantes que el de aquellas personas a quienes logra ilusionar  con el mundo del modelaje y más aún, que esos sueños personales, le da el derecho de pasar por sobre los demás, de una manera que en cualquier parte del mundo puede ser llamada: Estafa.

Mi indignación se acrecienta cuando al salir de aquella oficina, me entero por una de las franquiciantes, que a varias de sus modelos, el señor Ruiz les habría ofrecido los primeros lugares a cambio de dinero.

Modelos, franquiciantes, medios de comunicación y por supuesto, miembros del jurado, hemos confiado en el trabajo y profesionalismo de una persona a la que nuestra ciudad le abrió las puertas y que con sus actos, nos trae deshonra no sólo a nivel local, sino, a nivel internacional.

 

Alejandro Londoño

Ex miembro del jurado

 

 

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